La oxitocina, conocida como “hormona del amor”, también puede provocar sentimientos negativos como la envidia, los celos y la malicia, según un estudio de la universidad israelí de Haifa se ha divulgado que partimos de la base de que esta hormona es un desencadenante de sentimientos sociales, porque cuando una persona tiene pensamientos positivos, la oxitocina le refuerza el comportamiento social positivo, si los pensamientos son negativos, entonces la hormona le refuerza sus sentimientos negativos. De la misma forma estudios anteriores pusieron de manifiesto que la oxitocina reforzaba los sentimientos positivos. La hormona se libera durante la preparación al parto y en las relaciones sexuales. Sin embargo, experimentos con animales muestran que puede aumentar las agresiones. Por eso, el objetivo del estudio israelí era investigar sus efectos sobre los sentimientos sociales negativos. La mitad de los 56 participantes en las investigaciones inhaló oxitocina en forma sintética y en una segunda sesión recibió un placebo. En la otra mitad, el procedimiento fue el contrario. A continuación, debían jugar contra un rival que, sin que ellos lo supieran, era un ordenador, y en el que podían ganar o perder dinero. Los participantes que habían inhalado la “hormona del amor” mostraron más envidia cuando el rival ganaba más dinero y más malicia cuando ellos mismos tenían éxito. Al finalizar el juego, no volvieron a mostrar estas diferencias sentimentales, señalaron los investigadores en la especializada revista “Biological Psychiarty”. Es muy perturbador descubrir que una hormona que beneficia el amor, pueda desencadenar también bajas pasiones.
En cuanto a otras hormonas, experimentos varios han demostrado que los niveles elevados de testosterona están asociados con un aumento en la envidia. La testosterona es una hormona que está relacionada con la agresividad y la competencia, lo que puede fácilmente explicar por qué personas con niveles altos tienden a sentir más envidia. Por otro lado, está el cortisol, una hormona del estrés que puede influir en la envidia de manera negativa. Niveles altos de cortisol están asociados con una mayor sensación de estrés y ansiedad, lo que puede intensificar los sentimientos de envidia. Por su parte la dopamina, que en principio es una hormona asociada al placer y la recompensa, puede incrementar la sensación de envidia. Cuando vemos a alguien más exitoso o afortunado, nuestro cerebro libera dopamina y este incremento afecta nuestra sensibilidad ante el éxito de los demás.
Hasta ahora no sabemos de la existencia de algún fármaco que evite el sentimiento de envidia o regule las hormonas en aras de controlar su influencia sobre este flagelo humano. Sin embargo, la ciencia ha sugerido varias estrategias para manejar la envidia, que puede estar influenciada por factores hormonales como el cortisol y la dopamina:
1º. Practica la gratitud: enfocarte en las cosas por las que estás agradecido puede ayudarte a reducir los sentimientos de envidia.
2º. Desarrolla la empatía: intentar entender y compartir los sentimientos de los demás puede disminuir la envidia.
3º. Cuida tu salud mental: la meditación, el ejercicio físico y una buena alimentación pueden ayudar a equilibrar tus niveles hormonales y mejorar tu bienestar emocional.
4º. Establecerse metas personales: en lugar de compararte con los demás, enfócate en tus propios logros y objetivos.
5º. Buscar apoyo social: hablar con amigos y familiares puede proporcionarte una perspectiva diferente y reducir la envidia.
Como podemos observar, la medicina recomienda las mismas alternativas de la psicología, la religión y la psicología laboral. Lo que tiene mucho sentido seguirlas y guardarlas para un entorno personal y social saludable.
Escrito por Doctora Romero.